REFLEXIONANDO

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AMOR – DEVOCIÓN

            En la profundidad de cada ser humano se arraigan, todos los sentimientos y emociones, que ha generado durante el transcurso de su vida, y no solo de la presente, sino de pasadas encarnaciones.

            Lo que es llamado “ético” o “no ético”, corresponde a la puesta en práctica de dichas emociones que aparecen como dualidades y que según la capacidad de integración de la sabiduría de cada cual, es conducente de lo que prima en sí mismo, en los otros, o de ambos a la vez.

            En un principio, la mente que es la facultad donde radican los agrados y desagrados y que son los dirigentes de toda acción, orienta el camino, hacia la concretización de los anhelos o deseos, surgidos de las particulares ideaciones que cada individuo o ego crea, todo esto con el fin de conocer y disfrutar de lo disfrutable. Sin embargo, este anhelo personal excesivo, tiende a ahondar en las separaciones e incrementa solamente la realización de objetivos desde el punto de vista personal. Los sentimientos y emociones, entre los cuales está presente el amor u odio; alegría y tristeza; placer y dolor, etc., se encierran y se agudizan hacia sí mismo y en sí mismo y luego hacia los demás.

            Cuando por efecto de la compresión de la Unidad o Yoga como base de todo, se realizan acciones en beneficio de los “otros” paulatinamente; podemos apreciar cómo se expande la mente con una mayor capacidad de entregar amor en forma amplia e impersonal.

            Se torna difícil la obtención de esta condición, en una persona que está sumida sólo en sí misma, dificultando el desarrollo de un sincero amor o Devoción hacia alguien o algo que no está presente bajo su “propia y particular ideación”.

            Suddha Dharma como filosofía de síntesis enseña los pasos a seguir, con el fin de incrementar el desarrollo del verdadero amor y devoción, y para ello indica la ejecución de tres acciones necesarias:

            1.- El estudio de La Ciencia Sintética de lo Absoluto y la austeridad proveniente de él;

            2.- La realización de oraciones y ceremoniales espirituales en pos del logro de una entrega amorosa y de adoración a los Seres Superiores, Maestros, Divinidades, etc. El desarrollo de dichos vínculos amorosos y verdaderos, sólo son percibidos en su integridad cuando la entrega personal (egocentrismo) es sincera y efectiva;

            3.- La acción de “dar” a otros o “darse”, ya sea a través de medios consistentes en objetos físicos o como actitud mental de entrega del propio ego al Ser Supremo “Dios”, es por excelencia la acción que produce la disminución de la idea de egocentrismo, separatividad y aislamiento personal.

            Mientras el concepto de separatividad esté presente, se torna difícil la verdadera devoción y por ende dificulta el descubrimiento de la Presencia Divina en el éter del corazón, aunque Ella esté presente en sí mismo, también Omnipresente e Inmanente en todos y en todo, se le desconoce.

            En el Srimad Bhagavad Gita, Sri Krishna Avatar en su enseñanza a Aryuna (Discípulo) le revela la omnipresencia y maravillosa manifestación del Descenso Divino, pero sólo se llega a presenciar esto, y se hace posible su realización, cuando se ha logrado el equilibrio (Samatwa). Los amores transitorios y odios, los placeres y dolores, los agrados y desagrados, todas estas emociones son la causa fundamental del poder egoico, que nos aísla y separa del entorno, haciéndonos sentir centro del universo.

            El Supremo Amor a lo cósmico y trascendente, es llamado Devoción y según el Srimad Bhagavad Gita, éste sólo se logra, cuando que el representante de la humanidad (Aryuna), o cada uno de nosotros recibe y asimila las sabias enseñanzas y se entrega como consecuencia de éstas a su Maestro, obteniéndose luego la experiencia de la visión cósmica de la Divinidad, tanto en su manifestación como esencia inmutable (Nirguna), como presente en todas las formas (Saguna).

            Sri Krishna el Avatara le señala a Aryuna, el discípulo en el Gita:

Cap. 12, verso 40: “Por lo tanto, durante todo tiempo, mantente continuamente dedicado a Mí y esfuérzate para ello (lucha), habiéndome consagrado tu Manas (Mente) y Buddhi (Intelecto) y libre ya de dudas obtendrás la aproximación a Mí.”

OM NAMO NARAYANAYA

Los Editores

 

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