REFLEXIONANDO

YD 

LA ENERGÍA, PODER OMNIPRESENTE

            A mediados del siglo pasado (siglo XX), fue descubierta la fórmula que señalaba la igualdad entre energía y materia (Teoría de Einstein).

            La diferencia es de apariencia, según se revela y se debe a cuestión de permanencia en un estado particular y en cumplimiento a una función determinada.

            La energía se deduce entonces, que ocupa un lugar preponderante en los procesos cósmicos y por ende en los humanos, impulsándolos, sosteniéndolos y ordenándolos. Es dinámica en su función de poder y más inerte en su rol de materia, sin embargo como materia es la que origina la infinita multiplicidad de formas, que dan existencia a los mundos, planos, seres y fenómenos.

            Aunque en poder de dicha sabiduría debemos reconocer que “Todo es energía” y por lo tanto todo es vibración sutil o densa, la ciencia materialista aún desconoce el origen espiritual de tan vital elemento.

            Basados en los conceptos filosóficos enseñados por los grandes pensadores, maestros y filósofos, videntes de los mundos sutiles, desde tiempos inmemoriales ya se enseñaba esta verdad de la mencionada igualdad entre energía y materia, pero por no contar con la instrumentación física apropiada para su demostración, ha permanecido solo como “Verdad” para los videntes, que lo han contactado en su naturaleza interna y por medio del proceso meditativo.

            Tales sabios videntes no solo descubrieron la igualdad aludida, sino que al tomar contacto con la Esencia Raíz de la Vida, se cercioraron de la existencia del Espíritu (Inteligencia pura), por lo tanto, concluyeron la actuación conjunta de Espíritu, Materia, expresándose como Energía Unificada lo cual, toda forma la contiene.

            Una de las grandes obras épicas de Oriente (India) el Srimad Bhagavad Gita, relata la sabiduría en forma simbólica expresada a través de una guerra, mostrando en ella en su profundidad la confrontación entre las energías de una u otra polaridad, el cómo orientarlas, el cómo equilibrarlas y el cómo conducirlas hacia el despertar de la Conciencia Suprema. La revelación de estas enseñanzas emanaron, del más grande de los avataras (descensos) de todos los tiempos, Sri Krishna, quien las impartió a su discípulo Aryuna y en representación suya a toda la humanidad. Dichas enseñanzas han sido difundidas para todos los seres humanos y vigentes para todas las épocas, pues representan la Síntesis.

            Cada ser humano (ego encarnado) siendo una manifestación de Espíritu, Materia y Energía, eternamente unidos, pertenece a un Todo Divino, su misión personal en esta vorágine de la vida, es llegar a reconocerse como tal, pasando en forma previa por la liberación del egocentrismo (causa de sus limitaciones), y con ello a la actitud de entrega permanente al Poder Supremo, obteniéndose así la Revelación del estado Uno (Yoga).

            La energía en el proceso de vida, asume funciones duales, masculina y femenina, aunque en sus orígenes se sabe es una. La primera, es decir la masculina, cumple el rol de iniciar, dinamizar e impulsar los procesos evolutivos. La femenina, los gobierna, los dirige controlando la evolución.

            El ordenamiento está regulado a través de los denominados Dharmas (Energía femenina) y son las “Leyes” sostenedoras del proceso del Universo. Los dharmas provenientes del aspecto femenino (Stri-Shakti) son: el Conocimiento, el Deseo-Voluntad y la Acción; en toda existencia ellos permanecen inherentes y funcionan naturalmente por su efecto. La finalidad última de estas, es el logro del estado de Síntesis o Yoga (Unidad), con lo cual se obtiene el equilibrio, la armonía y la plenitud.

            La tendencia surgida como consecuencia del conocimiento asimilado, se puede constatar en los ordenamientos filosóficos, sociales, políticos, religiosos, etc., los cuales se han inclinado en todos los tiempos, hacia uno u otro lado de la balanza. Así se puede verificar en aquello relacionado con las “Creencias religiosas”, la cuales se han orientado en determinadas épocas a la adoración de jerarquías espirituales inclinadas al aspecto masculino, con la consiguiente adoración a sus dioses, práctica en donde se aprecia dicha supremacía. Durante otras épocas la tendencia ha sido hacia la adoración de deidades femeninas, tales como: Isis de los antiguos egipcios, Astarté de los Sumerios, Durga en India, María en el Cristianismo, etc.

            Algunos investigadores sostienen especialmente antropólogos, acerca de este tema, que cuando la adoración en general se inclina hacia la ponderación del aspecto masculino considerándolo superior, es cuando aumentan los conflictos, las guerras, las separatividades. Contrariamente, cuando tal adoración en el tiempo, enaltece a las deidades femeninas, las épocas se caracterizan por una mayor evolución, siendo estas más justas y gloriosas.

            En el texto “Avatara Rahasya” (pág. 66) del S.D.M., se lee al respecto lo siguiente:

“Sabiendo esto, resulta innecesario insistir aquí en la gran responsabilidad de saber orientar debidamente a las mujeres, porque ellas son las depositarias y conservadoras del Dharma (Ley Divina) y constituyen un poder de regulación de la vida y de la conducta de todos”.

            Suddha Dharma Mandalam, siendo la filosofía de síntesis, resume estos conceptos y procura que estos sean asimilados y practicados, con el fin de que los seres humanos logren una felicidad verdadera.

            Aunque sus preceptos se asegura son de origen milenario, en determinadas épocas el S.D.M. se reinstaura para beneficio de la humanidad. En la última Asamblea de Maestros (Rishis y Maharishis) sostiene el texto Sanatana Dharma Dipika (Pag. 175, verso 305 y siguiente) que se declaró y coronó como Reina del S.D.M. a Sri Yoga Devi, símbolo de la Energía de Brahman y otorgadora de todo bien. Se desprende de esta sabiduría, que Ella es quien dirige los sistemas evolutivos de la era actual (Kali-Yuga) los cuales culminan en la síntesis o unidad de toda existencia.

            En el Srimad Bhagavad Gita del S.D.M., Sri Krishna el Maestro-Avatara recomienda al discípulo Aryuna, que ante la inminente batalla que debía librarse y simbólicamente en sí mismo, invoque a Sri Yoga Devi, en su aspecto de Durga, como otorgadora de todo bien y por ende, de la victoria en el campo de batalla (Kurushetra o Cuerpo).

Dice el Bienaventurado Señor en el Gita:

“¡Oh tú de potentes armas!, apostado en el frente de batalla, entona el Himno a Durga, con pureza de intención para derrotar a las huestes enemigas. (Cap. I, sloka 12)

OM NAMO NARAYANAYA

Los Editores

 

 

 

                   

 
image_pdfimage_print